¿Conoces los beneficios de la pedagogía creativa?

¿De verdad piensas que es lo mismo leer la lección que experimentarla? Seguramente hayas observado un cambio de actitud en tus alumnos cuando manipulan los conceptos y no solo leen y memorizan.

La imagen ofrece más información que la palabra, pero la experiencia nos llega mejor que la imagen. ¿Por qué? Porque nos hace formar parte de esta. De ahí la fuerza del juego como factor educativo. Ese es el fundamento de la pedagogía creativa.

Pedagogia y creatividad, un nuevo modelo educativo

Ya va quedando atrás el sistema de educación más dirigista, cerrado al pensamiento alternativo. Cada vez tiene más fuerza la enseñanza flexible y abierta. Ya sabes, esa que permite plantear ideas novedosas que se salen del marco.

La pedagogia ludocreativa pretende que los niños aprendan con el juego. Lo lúdico no es ni menor ni secundario sino, en realidad, la forma de aprendizaje más elemental. Se trata de probar, experimentar, introducirse y formar parte del tema en cuestión, no de verlo fríamente desde fuera. La diversión facilita el aprendizaje y crea improntas más profundas y permanentes que la memorización y la repetición.

Porque una cosa es ver la naturaleza como un paisaje lejano y otra caminar por el bosque y observar la vida de los animales. Tampoco es lo mismo saber que existieron los romanos, que vivir como uno de ellos.

¿Qué beneficios tiene la pedagogía creativa?

Favorecer el aprendizaje creativo ayuda a despertar los sentidos y el intelecto. Así, la enseñanza con actividades creativas permite:

– Incentivar la curiosidad. Los estímulos del juego llaman la atención de los alumnos  que se acercan deseosos de saber más.

– Fomentar la reflexión. La curiosidad genera dudas y las dudas se convierten en preguntas. De esta forma, los alumnos reflexionan sobre lo que están viendo y experimentando.

– Permitir la creación. Los niños aprenden a desarrollar ideas y soluciones nuevas. Aprenden que puede haber varias soluciones diferentes para un mismo problema.

– Mejorar la comunicación. Los niños exponen sus opiniones. Se desarrollan las habilidades comunicativas, se aprende a escuchar, a tener paciencia y a respetar las ideas ajenas. Y lo más importante, se pierde el miedo a equivocarse.

Pedagogía creativa

Con nuestra experiencia en la pedagogia cretiva en Sevilla podemos asegurar que se aprende más jugando que estudiando. El entorno lúdico adecuado permite reforzar y comprender mejor los conceptos vistos en el aula. Con él, los niños se introducen en un mundo que estimula sus sentidos y que les pide pensar por sí mismos. Sacan sus propias conclusiones de lo que experimentan.

En definitiva, con el juego creamos una suerte de “método socrático”, donde la experiencia fomenta el pensamiento y la comunicación, al mismo tiempo que se fijan los conocimientos adquiridos. ¿No es lo que siempre has querido para tus alumnos?

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